
Están muy mal vistos, pero me encantan los antipáticos, me hacen gracia, me provocan ternura, me gusta el desafío que supone vencer su barrera, porque en el fondo a la mayoria de los antipáticos no les gusta serlo, casi todos preferirian ser sociables, accesibles, incluso chistosos. Esos que miran con desprecio a los simpaticos, son en el fondo los más vulnerables, los mas incomodos consigo mismo. Para mi, un antipático es un pozo de interés y misterio, detras de esa coraza hay cosas bien distintas, porque no todos ellos son idénticos, como tampoco no lo son todos los wuapos. Hay antipáticos timidos, los hay patosos, bondadosos y estupendos, otros son antipáticos abrumados por la pareja, los hay pesimistas, también hostiles ; y los hay simplemente acomplejados. En realidad , la antipátia es casi siempre un disfraz, es decir no es una actitud verdadera como pueda ser el temor o la ira; es un blindaje para esconder otra cosa. Pensandolo bien la antipátia puede ser tan flasa como la simpatía, y bien mirado hasta es preferible lo primero. Por eso, casi todos los que conozco me parecen tiernos, y de entre todos seguramente me quedo con los hostiles, a ellos les he dedicado un tiempo de observación. Pedro, por ejemplo, es de los amigos mas rasposos que tengo, le pude sacar una sonrisa y luego muchas más, jajaaja es como un kiwi, estropajoso por fuera y dulce por dentro. El problema de los antipáticos es que llenan de cocodrilos el foso que separa su castillo interior del resto del mundo, y solo unos pocos sabemos que merece la pena lanzarse al agua para conquistar su corazón.


1 comentario:
Jajajaja preciosa entrada wapa. No sé porqué pero desconfío de la gente demasiado simpática no sé son como encantadores de serpientes. Demasiada palabrería te envuelven con sus chistes, con sus cosas tan graciosas para al final que? Prefiero como bien dices gente con un buen fondo aunque exteriormente no sean el "alma de la fiesta".
Besos sin coraza
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