"Las palabras son un rompecabezas que reflejan nuestros pensamientos, solo hay que ordenarlas y alli resolveremos el enigma......"En ocasiones, no acabamos de entendernos. Sería injusto atribuirlo sin más, a la falta de voluntad de nuestro interlocutor, aunque podria deberse a eso, incluso a la propia. Pero resulta descorazonador cómo tantas veces no es suficiente con la mejor de las intenciones. Creadas supuestamente todas las condiciones, preparados los más idóneos contextos y disposiciones, no hay modo de que haya efectiva y verdadera comunicación. Es tal el desencuentro que propiamente no cabria hablar de desacuerdo. No llega a ser posible ni la controversia, ni la confrontación. Simplemente la falta de sintonia impide oir, es como si se emitiera en una frecuencia no perceptible y entonces, solo cabe hablar y escuchar sin ton ni son. Habíamos dispuesto, nos habíamos propuesto, e irrumpe el dolor de la incomunicación. Se suceden las frases y todo parece ya oido de antemano, suena pero no llega, no afecta. No es que no convenza o conmueva, aunque también sea asi, es que más bien parecería que poblado de todo de voz y voces, ni hay palabras, ni se dice palabra, en rigor ni siquiera cabría hablar de discusión, aunque puede acabar habiéndola, siquiera para ocultar que el asunto es aún mas grave. Podría ocurrir que no solo no lleguemos a escuchar, es que en definitiva los hechos subrayarian que nuestro interés por el otro como otro, por él , por ella, era siemplemente un afán de exculpación o de marcar distancias, o de confirmar sus limitaciones, o de pasar factura, o de desahogarse, o de liberarse, o de pedir explicaciones, o de justificarse...formas en definitiva, de un me van a oir, que es tanto como reconocer que le hablo a él o a ella, pero no hablo con él, con ella. Supuesto interes , efectiva indiferencia. A veces los estados de ánimo pueden llegar a funcionar como estados no solo de opinión, sino como estados de salud, no solo como estados de excepción, sino como estados constitutivos. Regidos por ello, todo resulta supuestamente sincero , pero viene a ser el reino de lo incontrolable, de lo imprevisible, la huida de los argumentos. También puede ocurrir que el discurso resulte coherente, mesurado, vertebrado, razonable y sin embargo, no sea veraz. Incluso uno podria tener razón y no ser verdad lo que dice. Asi solo cabe entonces, que lo que a alguien le hace hablar se corresponda con lo que al otro le hace escuchar. Solo si coinciden el poder de la buena voluntad y la buena voluntad de poder cabe en rigor la conversación. Dificil, siempre dificil, pero posible. Se trata en definitiva, de algo más que un intercambio de información, no basta tampoco con una adecuada comunicación, se precisa comprensión, la que se hace cargo de las propias limitaciones , incluso miserias, para abrirse generosa y simpáticamente a la palabra que viene del otro , que es la suya. Y aún asi, no esta garantizado el encuentro.
"Esto me vino en mente a raiz de ver el debate en tv, de los dos lideres politicos"


